Podría decirse que el tiempo es acumulativo, pero también pasajero o sustancialmente volátil.
 Me gustan los hombres que son tiempo instantáneo, que no son días o décadas, que son segundos, esos que se sienten
 estar antes de pensar. Antagónicamente al +Pienso, luego existo+.
 Somos hombres de tiempo que se rompe a sí mismo, somos hombres de tiempo muerto o segundos caídos.
  Pero también somos aquellos segundos ciertos e irrebatibles.
 Somos ella en un segundo erosivo.

   Vehemente es el reflejo del tiempo como sinónimo de estar vivo:

 existir con el tiempo muerto o amar en segundos.
 Nos alimentamos del tiempo en trigo ardiente para entender 
que existimos; pero lo que estamos es ardiendo en el tiempo,
 peleando por amar el escenario de la vida a tiempo.